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Fue el martes día 12 de mayo por la mañana. Las alumnas que han pasado en el Balmes 6 meses de formación, convivencia, crecimiento en definitiva, estuvieron con nosotros para despedirse después de su periodo de prácticas en empresas. Un encuentro esperado, sonrisas, abrazos, besos, alguien que viene muy contento, alguien no tanto, pero en definitiva “hemos aprendido” y eso es lo que importa. Es más, yo creo, y sin ánimos de adoctrinar a nadie que para la mayoría hay un antes y un después de este Curso. Y entonces llegó el momento esperado por algunos de nosotros y sorpresivo para el homenajeado. Gonzalo y yo hicimos subir a Pedro al ascensor, se suponía que íbamos al aula donde estaban las alumnas del Equal porque querían decirle algo, pero no fue ese el destino, el ascensor paró en la 3ª planta y allí estaba todo el grupo, 14 mujeres sonriendo para una foto, también en el encuentro Simplicio, David, Elisabeth, Isabel, Sonia, Juan Rubio que miraba desde la escalera y Miguel Sánchez que “pasaba por allí”. La cámara no va, sí va y mientras tanto yo creo que Pedro no vio lo que se ocultaba detrás de una cortina azul, encima del mármol que él mismo día a día fue colocando para todos nosotros que sois vosotros. Se abre el círculo y María se dirige al homenajeado dando las gracias y valorando su labor en cada planta del Colegio, que sólo es el reflejo de lo construido durante años, y entonces abre la cortina azul con la barra dorada que Juan había preparado el día anterior, como sólo él sabe hacer, sí, como en la tele, cuando el Rey descubre una placa. Y eso descubrió Pedro, su placa, el gesto de unas personas que habían pasado por el Colegio y habían estado a gusto y tomado conciencia de la importancia de ese gesto y otros, del mármol colocado a piezas en cada planta de nuestro Centro, el vuestro. Dice así: Con gratitud
y admiración: Equal Conserjería 2003/2004 Y firma el Equal, curso al que le agradezco el gesto, especialmente a María y permitidme todos, muchos suscribimos esas palabras, si algo me cabrea es que a mí no se me haya ocurrido antes, porque Pedro el del Balmes es y seguirá siendo y estando siempre (como los mármoles de cada planta), sublime. Gracias Equal, gracias Pedro. Juana Rodríguez. |
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