
Cuando llega un momento así, “ser cooperativista”, y he de resumir en pocas palabras la suma de causas – efectos que me han acercado a este momento, falta vocabulario, falta tiempo, falta papel, pero necesito contar cómo, el porqué es fácil: sólo podía ser así, de ninguna otra manera.
Llegué a Barcelona en septiembre del 95 y decidí que necesitaba reciclarme, así que busqué cursos de mi interés. Así vi anunciado “Gestión de Pymes” y el contacto con I.C. Arán, y así lo hice. La persona que me entrevistó, pidió mi compromiso en realizar ese curso asegurándome que tendría plaza en él y yo le di mi palabra. Pero pasó un mes y el curso no comenzaba, me desesperaba; pero yo me sentía comprometida, así que seguí esperando. Un día me llamaron para decirme que comenzaba en el Colegio Balmes (ni idea de dónde estaba), pero allí estaba yo a las 8 de la mañana. Ahora sé que no es casualidad que esperara ese curso, sino causalidad para que todo transcurriera como después transcurrió.
Me impresionaron las instalaciones y me gustó especialmente la entrada al edificio del BUP-COU, con azulejos andaluces. En el transcurso de ese periodo, Noviembre – Febrero, encontré personas que me impactaron como Domingo González, Xavier Martorell, Jordi Morquillas... y, sobre todo, Pedro Sánchez, Presidente del Balmes. Me impactó su manera personal e ilusionante de hablar de Cooperativismo; ya entonces empecé a creer en el Balmes y en la persona que lo representaba. En aquel grupo heterogéneo con muchas problemáticas personales por la franja de edad (mayores de 25), surgió la posibilidad de comprar una masía en Gavá, me ilusionó, pero creo que fui la única. Después Pedro habló con cada uno de nosotros a cerca de otro proyecto: comprar talleres Burgos desde la participación de ex – alumnos, y me enamoró la idea de agrandar el Balmes con esa esquina, y en ello nos pusimos Mari Carmen y yo, llamando por teléfono a personas para hablar de nuestro sueño, entrevistando y hubiera sido posible si el camino no hubiera estado abierto hacia otra ruta: comprar el edificio que ahora disfrutamos. Pero la experiencia nos llevo a un aprendizaje, que alumnos de los que esperábamos ilusión no deseaban participar, y otros de los que no esperábamos mucho se sintieron ensoñadores como nosotros.
Pasaron los meses y en julio fui
al Arán, repaso de Contabilidad, repaso para niños, cursos de
Formación Ocupacional, el Graduado Escolar (con el que disfruté
enormemente) y algunas clases en el Balmes.
Soñaba y deseaba formar parte de ese grupo humano y hacer cosas, y crecer,
surgió una sustitución y Pedro no tuvo que explicarme nada ni
preguntarme nada: “antes de Diciembre has de hacer la aportación
inicial para la Cooperativa”. Así conocí a David García,
José Luis Lorenzo y Lourdes, que comenzaron este camino conmigo –
precooperativistas – y han transcurrido tres cursos, llenos de satisfacciones,
de trabajo, de intentos, de amistad y continuo aprender acertando y errando.
Y aquí estoy, dando las gracias a la vida (y al Balmes) por permitirme un trabajo que me gusta, en nuestra casa, y más convencida que nunca de que es así porque yo elegí y decidí que así fuera. Y a partir de ahí, el universo entero conspiró para apoyarme. También convencida de que siempre estaré porque he decidido volver, siempre.
Juana Rodríguez
Arias
(Nov. 2003)