PLAN DE GARANTÍA SOCIAL (P. G. S.)

EL ESFUERZO

Cada alumno llega con una historia muy personal; es su historia, es única, es la más importante. No suele ser fácil constituir un grupo humano de trabajo con estos muchachos y muchachas. Sus características no son las de cualquier grupo de su edad (E.S.O.), pues cada uno llega desde su barrio y desde su escuela (peculiar en cada caso).

Yo creo que cada maestro que participa en esta “educación–formación” debe hacerlo desde otra perspectiva (que nada tiene que ver con lo ordinario en educación); ha de hacerlo desde el amor hacia LO que tiene enfrente. Este LO posee vida propia, tiene una significación especial, o tal vez debería decir muy especial.

En primer lugar, el maestro ha de estar siempre alerta, dispuesto y receptivo; ser original, innovador y tolerante, incluso ante la pregunta capciosa o desafortunada. Sabe de la importancia del reto que acepta en cada clase, y lo asume con ilusión.Conocedor de que el ejercicio de su profesión es para él un eterno aprendizaje, ha de ser capaz de abrir nuevos canales de comunicación entre los elementos del grupo, y con ello conseguir optimizar el sistema de relaciones humanas.

Yo, el profe de mates, basándome en la experiencia de años con estos grupos, quisiera manifestar:

  • 1.º Que los contenidos de los programas
  • 2.º Que el lenguaje verbal, y no verbal, como vehículo de comunicación
  • 3.º Que el miedo escénico a lo nuevo, a lo distinto, a la ruptura de patrones por parte de alumnos y profesores de cada P.G.S. deben proyectarse sobre la pizarra y llegar a compromisos.

Yo, el profe de mates, doy gracias a todos mis alumnos y alumnas por haberme permitido:

  • 1.º Llegar a su corazón –han sido formidables–.
  • 2.º Llegar a su mente –han sido únicos–.
  • 3.º Alcanzar los extraordinarios resultados que han obtenido –méritos personalese intransferibles de cada uno de ellos y del grupo como colectivo–.

No faltaron ciertamente momentos de tensión, aunque fácilmente resueltos. Hablar sin tapujos fue excelente fórmula.

Juntos intentamos que las matemáticas y las Ciencias Naturales fuesen otra cosa, y lo conseguimos.

La Geometría y los números bailaban.

La Física y la Química tenían nombres propios.

En el aula 27, el cuerpo humano era otra historia, una historia mágica: la del esqueleto “y compañía”.

¿Recordáis la célula? –Claro que sí, nunca se olvidará.

¿Recordáis a Pitágoras? –Pues también.

Para mí, vuestro maestro de mates, ha sido un año fuera de lo normal; he vivido y disfrutado mi profesión con vosotros, he sido el maestro que quería ser. Jamás me sentí cansado de explicar, explicar, explicar y llenar la pizarra de elementos o de resolver ecuaciones: eran para vosotros, los del P.G.S.

Y concluyo dándoos las gracias una vez más por haberme acogido entre vosotros, con mis virtudes y mis defectos, y por mis, a veces, inusuales singularidades. Nos seguiremos viendo en nuestro Balmes. Ya no seré vuestro maestro en el aula, pero sí seguiré siendo vuestro maestro de mates.


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